miércoles, 31 de marzo de 2010



T-35 PILLÁN


T-35B, FACH 145, de la Escuela de Aviación "CAPITÁN MANUEL ÁVALOS PRADO", expuesto en FIDAE 2010


por Sergio Pulgar

Antecedentes históricos del T-35 PILLAN


Hijo de la necesidad, deseo de independencia y visión de futuro podrían ser algunos de los hitos que dieron origen a una de las aeronaves de entrenamiento más extensamente empleada en América, con un precio adecuado conforme a los altos estándares que representa en el ámbito del entrenamiento militar primario.
Habida cuenta de la necesidad de reemplazar los eficientes T-34 Mentor, la Fuerza Aérea de Chile se enfrentó a la problemática con dos grandes obstáculos; el boicot internacional y la falta de recursos para adquirir en cantidad y calidad las aeronaves requeridas para dotar a la Escuela de Aviación y preparar las futuras generaciones de Pilotos para los aviones de alta performance que indudablemente debía poseer a futuro.

Argentina había incursionado en éste campo con resultados satisfactorios al modificar un Piper de la serie Arrow y convertirlo en el CHINCUL. Considerando la entonces poderosa infraestructura y experiencia industrial aeronáutica trasandina, el hecho no era significativo de su capacidad de desarrollar un entrenador que pudiese considerarse para la exportación, además que recién se estaban enfriando las relaciones con nuestra Nación después del Litigio del Beagle (1978).

Las aeronaves entonces en oferta eran muy caras y comparativamente demostraron ser poco cotizadas como el Epsilon francés. Pero ante nada existía la convicción de que el futuro entrenador debía ser chileno, si no en su concepción tecnológica, al menos acotado e inspirado en nuestro esquema de instrucción aérea y la capacidad de mantener y desarrollar el avión en nuestro país, con técnicas y especialistas chilenos.
Conforme a ello se trazan las primeras directrices y se define la estética general del avión que debía ser con asientos en tándem, monomotor de ala baja, con capacidad acrobática, estructuralmente resistente a nuestra diversa geografía, con materiales, repuestos y accesorios de fácil adquisición en el mercado aeronáutico civil, evitando cualquier riesgo de limitaciones militares impuestas por las potencias.

FACH 135 y 136, volando sobre San Francisco de Mostazal

Previamente la FACH había evaluado el Piper DAKOTA, y lo había incorporado a su inventario en 1980, justo en el génesis del PILLÁN, el cual heredó gran parte de su estética y componentes.

PIPER accede a conformar un equipo de trabajo conjunto y se inicia la construcción de un primer prototipo híbrido, compuesto de secciones de otros aviones de su manufactura y una cabina completamente nueva y específicamente acotada por la FACH.

El 06 de Marzo de 1981 efectúa el primer vuelo el N300BT posteriormente designado XBT con el cual se inicia la saga de este exitoso avión chileno. Un segundo prototipo se construyó con las modificaciones primarias como el aumento del espesor del plexi de la carlinga y pequeños ajustes aerodinámicos, sin grandes variaciones en la estética general del avión. Rápidamente se decidió la construcción de tres aviones más los cuales serían netamente nacionales de los cuales dos fueron exhibidos en FIDA 82, los FACH 101 y 102.


YBT, segundo prototipo del PILLÁN, preservado en el Museo Nacional Aeronáutico y del Espacio de Chile, en el aeródromo de Los Cerrillos.

Previo al inicio del evento en 1982 debió lamentarse la pérdida del XBT mientras efectuaba una exhibición a la prensa en la Base Aérea El Bosque perdiendo la vida su piloto, un experimentado instructor de la Escuela de Aviación.

Primera Línea de T-35A en la Escuela de Aviación chilena; operando en conjunto con los T-34A Mentor; nótese el FACH 102, en su esquema de colores inicial.
El Bosque, 17 de Julio de 1985

Desde entonces y a la fecha se han construido unos 80 aviones, tanto para la Escuela de Aviación, como para la exportación, cuyo primer usuario fue España que lo rebautizó como TAMIZ, luego partiría a Panamá, El Salvador, Guatemala y otros países centroamericanos.


Una pequeña partida mimetizada fue destinada a los Grupos de Aviación N° 5 y N° 11, siendo posteriormente incorporados a la línea de vuelo de la Escuela de Aviación donde le cupo el honor de ser el primer entrenador de Pilotos militares mujeres.

PILLÁN TURBOHÉLICE

T-35 TX, AUCAN, CC-PZC volando sobre la pre cordillera de Santiago


Se han construido dos versiones turbohélice, la primera designada AUCAN , cuyo desarrollo se planteó a fines de 1985, habida cuenta de las óptimas características aerodinámicas del PILLÁN; para ello se rediseña la proa, montándole un motor Allison 250B-17D de 420 HP y la segunda conocida como Turbo Pillán; el cual en 2000 batió el record de velocidad en aviones de su clase, al mando del Comandante (A) Jaime Acosta.
Lamentablemente sólo han tenido carácter presencial, sin proyecciones reales de producción, aunque han probado ser eficientes, desconociéndose la rentabilidad de su producción en serie.


El AUCAN habría sido desmantelado a fines de los 80 y sus piezas donadas a un colegio de enseñanza técnico aeronáutica, donde fue visto con la matrícula ficticia CC-CER (Complejo Educacional La Reina); en tanto que el TURBO PILLÁN, después del "funeral de Estado" que le significó batir el record de velocidad, en 2003 se usó como plataforma para probar el sistema FLIR; siendo presentado en FIDAE 2004 e inclusive ofrecido a la PDI, desconciéndose las razones de su no consideración, prefiriendo adquirir aeronaves extranjeras.

Se ha visto en publicaciones extranjeras al T-35DT, parcialmente desmantelado en un hangar de ENAER; en circunstancias que bien podría estar preservado en el Museo Aeronáutico; ojalá no corra la misma suerte del AUCÁN.

T-35DT, TURBO PILLÁN, CC-PZG preparando su presentación en FIDAE 92, Marzo de 1992




T-35DT, EN EL MUSEO AERONÁUTICO


A fines de 2010, el TURBO PILLÁN, FACH 191, es entregado a la custodia del Museo Aeronáutico ( Los Cerrillos ), aunque está sin motor, su estado general es bueno y espera su pronta recuperación, para ser exhibido junto a sus pares.


En ambos lados de la proa, ostenta la insignia que certifica el record de velocidad batido, en modelos de su categoría.